Entre copas (*****)
de Alexander Payne y Jim Taylor
Payne firma una de las mejores películas recientes, de las mejores tragicomedias, o drama con tonos costumbristas, o comedia triste, o como quiera definirse. Es el tono melancólico, la sensación de derrota por el paso del tiempo que
Giamatti sabe expresar tan bien, con ese aspecto de tipo normal, normalísimo.
Un viaje, como tantos otros vistos en el cine, emprendido por Miles (Giamatti) y Jack (
Haden Church), la eterna pareja de perdedor-ganador, que deciden dar una oportunidad a otro modo de vida, como esperanza o redención, el mundo presenta aún opciones para los que creen que ya no queda, en forma de
Virgina Madsen y Sandra Oh.
Mucho más que una road movie, mucho más que una película de vinos, más que una comedia romántica,
Entre copas es una delicia, una de esas películas que revitalizan al que la ve, que te hacen levantar de la silla con ganas de comerte (beberte) el mundo.