Viridiana (****)
de Luis Buñuel y Julio Alejandro
de Luis Buñuel y Julio Alejandro
Viridiana es una obra maestra de la perversidad, que junto con Lolita de Kubrick y Nabokov son los máximos exponentes de la perversión en un alarde de simpleza, sin tener que recurrir a lo grotesco o a la violencia física al estilo de Lars von Trier en alguno de sus trabajos.
Mayor es el mérito. Sin apenas mostrar, Buñuel lo dice todo en esta relación tío-sobrina, en la llegada de ella, en la obsesión de él. El dolor y la tragedia pueden estar en un vestido de boda, en un juego de cartas, en una última cena.
Mayor es el mérito. Sin apenas mostrar, Buñuel lo dice todo en esta relación tío-sobrina, en la llegada de ella, en la obsesión de él. El dolor y la tragedia pueden estar en un vestido de boda, en un juego de cartas, en una última cena.

Sin duda la censura jugó un papel fundamental. En el intento de evitarla (finalmente fue censurada aunque en principio contó con el apoyo del régimen), Buñuel incita más que muestra, y hace que la imaginación juegue un papel fundamental, y la perversidad alcanza su mayor hito.
Palabra del hijo “…había un dibujante allí [en México] que hizo una caricatura en la que mi padre le deja un paquete a Franco que se llama Viridiana. Se aleja riendo y ¡Bum!, le explota a Franco en la cara. Eso hizo mi padre con esta película: meterle una bomba a la dictadura”.
2 comments:
Qué gran película, sutil, perversa, pesimista, demoledora... Por cierto, en un lapsus hablas de Berlanga en lugar de Buñuel. Saludos.
Lapsus tremendo, gracias por el aviso.
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